El 31 de mayo, la Iglesia Católica celebra la vida y obra de San Félix de Nicosia, un humilde capuchino siciliano conocido por su amor a Dios, su simplicidad y su devoción al servicio de los demás. En este día, recordamos su fe inquebrantable y nos esforzamos por seguir su ejemplo de humildad y caridad.
Vida temprana y vocación religiosa
San Félix de Nicosia nació el 5 de noviembre de 1715 en Nicosia, Sicilia, en una familia pobre. Desde su juventud, Félix mostró una profunda devoción a Dios y a la Virgen María. A pesar de sus circunstancias modestas, estaba decidido a dedicar su vida a Dios y a seguir el camino de la vida religiosa.
Sin embargo, su camino hacia la vida monástica no fue fácil. En varias ocasiones intentó unirse a los Capuchinos, pero fue rechazado debido a su falta de educación formal. Sin embargo, Félix no se desanimó y persistió en su vocación. Finalmente, en 1743, fue aceptado como hermano laico en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos.
Servicio y vida monástica
Durante más de cuarenta años, San Félix vivió una vida de humildad y servicio en el monasterio. Aunque sus deberes eran sencillos -como la mendicidad para el sustento de la comunidad, el cuidado del huerto y la realización de diversas tareas manuales- Félix los cumplía con gran amor y devoción.
Se decía que tenía el don de la profecía y muchos milagros se le atribuyeron durante su vida y después de su muerte. Pero quizás lo más notable de Félix era su amor por los pobres y los enfermos, a quienes atendía con gran cariño y compasión.
Beatificación y Canonización
San Félix de Nicosia murió el 31 de mayo de 1787. Después de su muerte, su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación y muchos milagros fueron reportados. Fue beatificado por el Papa León XIII en 1888 y finalmente canonizado por el Papa Pablo VI en 2005.
Hoy, San Félix de Nicosia es un ejemplo de humildad, amor y servicio a Dios y a los demás. Su vida nos recuerda que la santidad no está reservada a los grandes y poderosos, sino que está al alcance de todos los que viven su fe con sencillez y amor.